El mayor acto de provocación,
que de soslayo aniquiló al anhelo
y lo llevó del séptimo cielo al suelo,
fue tu sonrisa desviada a cualquier otro cabrón.
Ahora solo quedan restos del incendio,
bajo la sucia condena del deshielo,
derretido por un calor que ya no existe,
cuya única venganza fue un silencio eterno.

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