Debería estar haciendo otra cosa ahora mismo, y no escribir estas líneas. Pero, por alguna jodida razón, no puedo. Y no es que no pueda simplemente, es que ni si quiera quiero querer estar haciendo esa otra cosa, aunque debería.
Me tengo mucha fe. Demasiada tal vez. Pero no me preocupa. Algo ventajoso tenía que tener mi egocentrismo. Probablemente yo mismo no sea más que un despropósito de mí mismo, pero sigue sin preocuparme.
Quizá, todo lo que hago, visto desde fuera, no sea más que una sarta de estupideces inútiles, pero me da igual. Eso también sigue sin causarme preocupación alguna.
Realmente hay pocas cosas que me preocupen de verdad. Más concretamente, diría que ninguna. Personas sí, unas cuantas, pero las personas no son cosas, y es de cosas de lo que yo estaba hablando.
No soy buena persona, ni mala. Soy la viva representación de una juventud mansa que no se preocupa por nada. Pero eso también me da lo mismo. Puede que tan sólo sea locura transitoria. Quizá sólo esté delirando.